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Timoteo Gallego, alcalde de El Hoyo de Pinares (1952-63)

El pasado 8 de julio falleció, a los 98 años de edad, Timoteo Gallego Galán, quien fuera alcalde de El Hoyo de Pinares durante más de una década, un mandato que sin duda marcó un punto de inflexión en la evolución del municipio. Si cada año damos a conocer aquí episodios de nuestra historia local, resulta muy oportuno recordar en esta ocasión algunos de los hitos fundamentales de esa etapa. 

Timoteo Gallego fue nombrado alcalde por el gobernador civil de Ávila el 11 de julio de 1952, sustituyendo en el cargo a Fabriciano Galán Tejedor. Para las más recientes generaciones hay que explicar que, durante el régimen franquista, los alcaldes no eran elegidos democráticamente, sino nombrados por el Gobernador Civil (figura que es la antecesora de los actuales Subdelegados del Gobierno en cada provincia, pero con mayor poder). Los concejales, por su parte, se renovaban por tercios: uno ellos designado por el sector sindical, otro por las instituciones culturales de la localidad y el tercio restante elegido por los cabezas de familia del pueblo, pero sin que se autorizase la existencia de partidos políticos. 

A mediados del siglo pasado, el pueblo carecía de suministro de agua potable. El agua para beber, cocinar, limpiar o asearse, se tenía que llevar en cántaros a las casas. En la parte alta del arroyo se lavaba la ropa. Y en la parte baja del mismo –que atravesaba el casco urbano- y en muchas callejas se arrojaban aguas fecales, porque las viviendas, claro está, tampoco contaban con cuartos de baño ni desagües. 

Éste es el panorama en el que la Corporación Municipal presidida por Fabriciano Galán acuerda poner en marcha en 1951 la ambiciosa obra de abastecimiento de agua al municipio, aprobando un presupuesto de 1.213.138 ptas. y solicitando el auxilio estatal. 

Con la llegada de Timoteo Gallego al frente de la alcaldía, se hace realidad este proyecto, para el que se aprobaron en 1954 presupuestos extraordinarios. 

El agua potabilizada abasteció inicialmente las fuentes públicas y, durante los años siguientes, hasta 1958, se adoptaron los acuerdos precisos que permitieron que llegase a los hogares y que el municipio contase con una red de saneamiento. La transformación que supuso esta obra fue inmensa, en términos sanitarios y de calidad de vida. 

Coincidiendo con el abastecimiento de agua, se construyó en 1955 una nueva fuente en la entonces denominada Plaza de los Mártires, hoy precisamente Plaza del Caño. Con un presupuesto de 14.900 ptas., el cantero Julián Estévez se encargaría de ejecutar esa obra, que actualmente es uno de los emblemas de nuestro pueblo. Luego se le encargarían siete fuentes más, distribuidas por distintos barrios. 

Otra de las preocupaciones de la Corporación Municipal que encabezó Timoteo Gallego fue el problema de la vivienda. En muchas casas antiguas, sin las debidas condiciones de habitabilidad e higiene, se hacinaban familias enteras, a menudo sin división de habitaciones y, en no pocas ocasiones, compartiendo espacio incluso con ganado o caballerías. 

El 23 de enero de 1955 el consistorio acuerda ofrecer a la Obra Sindical del Hogar de la Delegación Nacional de Sindicatos dos terrenos del municipio para la construcción de 50 viviendas en cada uno. La primera fase que aprobó este organismo fue de 34 viviendas en el Plan Sindical de 1955. En 1959 se lograría la aprobación de otra promoción de viviendas sociales. Las llamadas popularmente “casas baratas”, en la zona de Fuente Nueva y en la zona de la Herrén de las Ánimas, contribuyeron a mejorar la vida de muchas familias y fueron otro impulso a la modernización del municipio. 

Obra destacable de este período fue también la construcción de lo que hoy conocemos como Escuelas “de arriba”. El 11 de enero de 1953 se dieron los primeros pasos cuando el alcalde expuso al pleno “la imperiosa necesidad de llevar a efecto la construcción de un edificio escolar, donde puedan recibir enseñanza los niños de todas las edades, de la disciplina de Primera Enseñanza, habida cuenta de que los locales actuales habilitados para escuelas en la localidad no reúnen las condiciones de capacidad e higiene que requieren las disposiciones vigentes”. 

Para ello, la Corporación acuerda acogerse a las subvenciones que el Ministerio de Educación otorgaba y utilizar para el futuro edificio escolar un solar de propiedad municipal en la “Herrén del Cristo”. Como curiosidad, señalaremos que hubo de llegarse a un acuerdo con la iglesia, porque en el mismo había estado ubicado un viejo cementerio, cuyos restos se trasladaron al actual (obviamente nos referimos a su ala más antigua, de los años veinte, y no a la ampliación que se llevo a cabo en la década de los ochenta). 

Se acordó que el proyecto contase con dos clases unitarias y ocho clases o grados más, cuatro para niños y cuatro para niñas. El 12 de diciembre de 1954 se sacó a concurso-subasta su ejecución y el 23 de enero se adjudicó al constructor Mario Iglesias Ferrer en la cantidad de 1.200.000 ptas., la mitad subvencionada por el Estado. La ejecución de la obra culminó en 1957. 

También corresponde a este mandato la edificación del Matadero Municipal de ganados. El 30 de febrero de 1955 se da luz verde al presupuesto, de 198.581 ptas. para unas instalaciones que se ubicarían “en el sitio llamado Los Herrenazos, entre el Camino del Cementerio y la Carretera de Valdemaqueda”. 

En 1957, el pueblo vivirá una jornada histórica y festiva con la inauguración de la red de agua, las Escuelas y el Matadero, en presencia de las autoridades provinciales. Timoteo quería que el acto gozara de la solemnidad que la ocasión requería y así lo expuso al pleno: “Sería prudente que, al tener lugar la total terminación de las obras de abastecimiento de aguas a la población, así como también las de construcción de los Grupos Escolares y Matadero Municipal, ambas de bastante consideración y de incalculable utilidad para el vecindario en general, se lleve a efecto la inauguración de las mismas con toda la brillantez que sea posible, dada la importancia de estos servicios para el progreso en esta localidad, señalándose una fecha para la realización de la ceremonia, a la que serán invitadas cuantas autoridades y jerarquías sean dignas de tal distinción”. 

El 31 de diciembre de 1960 se acuerda adquirir terrenos para que el Grupo Sindical de Colonización construya una Bodega Cooperativa para los viticultores de El Hoyo de Pinares, edificio cuya ejecución saldría a subasta en el Boletín Oficial del Estado en 1962. 

La educación y la cultura fue otra de las inquietudes del Ayuntamiento, que promovió la creación de una Academia para preparar alumnos de la localidad para el Bachillerato Elemental, dispuso becas municipales para ayudar a las familias de estudiantes y creó la Escuela de Formación Profesional de la Madera, donde muchas personas aprendieron un oficio. 

Una parte de un edificio de titularidad municipal sito en Plaza de los Mártires sería cedido en 1956 para ubicar la Hermandad de Labradores y Ganaderos. La otra mitad del mismo edificio se alquilaría en 1958 por 1.200 ptas. anuales para que el pueblo contase con otro nuevo servicio: la sucursal de la Caja de Ahorros de Ávila. 

También muchas calles, como Santa Teresa, Plaza de la Resurrección, Portugal, Mediodía, etc. fueron pavimentadas en la época, algunas de ellas con adoquinado fabricado por los canteros del propio pueblo. 

La subasta y adjudicación de decenas de parcelas en las zonas de la Perdiguera y Niña Montero a partir de 1959 supuso el impulso decidido del Ayuntamiento a una incipiente colonia veraniega, que transformaría definitivamente la realidad de nuestro pueblo. 

El 24 de julio de 1962 el pleno acordó la construcción de las piscinas naturales, mediante retenciones en el río Becedas. 

El fructífero período de Timoteo al frente de la alcaldía terminó en enero de 1963. No cabe duda de que, durante ese mandato, El Hoyo de Pinares da el salto de la miseria de posguerra al desarrollo. Pasa de ser un pueblo agrario a desarrollar por vez primera los sectores del turismo, la construcción y los servicios, tendencia que continuaría con los dos siguientes alcaldes. 

Podría pensarse que la localidad se limitó a verse beneficiada por esa misma evolución en el país. Y no es cierto. Efectivamente, España experimenta similar transformación con los Planes de Desarrollo, pero fue algunos años más tarde y, además, ese crecimiento económico no benefició a todos los municipios sino que, muy al contrario, marcó el inicio del éxodo rural a las ciudades y la desaparición de no pocos pueblos. 

Fue la capacidad visionaria de quien estaba en la alcaldía, con el apoyo de los integrantes de sus Corporaciones, lo que permitió que nuestra villa se adelantase a tener servicios esenciales para la población y a sentar las bases para, a continuación, promover que pudiera ser también elegida como segunda residencia. Un acierto que cambió el destino de El Hoyo de Pinares, que, hasta mediados de la década de los setenta, experimentaría un notable desarrollo. 

Aunque sólo me estoy refiriendo a su etapa como regidor y no a toda su trayectoria vital, creo que no sería justo quedarnos con la imagen de Timoteo Gallego únicamente como alcalde de la dictadura, aun cuando tuviera esta brillante gestión. Ha de reconocerse también que fue un hombre que, años después, apostó por la reforma democrática, por la reconciliación y por la convivencia de todos. 

Dotado de una gran inteligencia e interesante conversación y con casi un siglo de vida a sus espaldas, Timoteo era historia viva. Una calle con su nombre recuerda hoy en nuestra localidad a un alcalde cuya gestión, como toda obra humana, tendría sus virtudes y sus defectos, pero cuya extraordinaria visión de futuro contribuyó posiblemente a cambiar el destino de nuestro pueblo. 

Carlos Javier Galán
Fuentes consultadas: 

- Archivo Municipal. Libros de actas de plenos. (Mi agradecimiento a Juan Luis Beltrán por su inestimable colaboración en la labor de documentación). 
- Libro El Hoyo de Pinares. Imágenes del Ayer. Carlos Javier Galán. 1999. 
- Artículo Los alcaldes del siglo XX en El Hoyo de Pinares. Raúl Santamaría. Programa de fiestas 2002. 
- Artículo Timoteo Gallego Galán, de la serie Alcaldes de Hoyo de Pinares. Juan de Pablo Ayuso. El mirador de la Sierra. 
- Serie de artículos Retazos de nuestra historia. Carlos Javier Galán. Programas de fiestas de 2001 a 2005. 
- Boletín Oficial del Estado 
- Diario de Ávila 
- Diario hoyanco

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Fuente | Publicado en el Programa de Fiestas San Miguel 2016.

Ilustraciones | Fotografías de la Visita pastoral del Obispo de Ávila al municipio, inauguración de la red de aguas en 1957, bendición y entrega de las viviendas sociales e inaguración de las Escuelas, imágenes cedidas por el propio Timoteo Gallego para el libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del Ayer, de Carlos Javier Galán.

Los alcaldes del siglo XX

Desde el año 1901 hasta el fin del siglo pasado ha habido 30 alcaldes en El Hoyo de Pinares, tal como se recoge en el cuadro adjunto. La forma de elección de los alcaldes ha sido de lo más variado en el pasado siglo, consecuencia de los diferentes regímenes políticos que se han sucedido.

Hasta 1924, la elección de alcalde y concejales se regía por la Ley Municipal de 1877 (promulgada posteriormente a la restauración de los Borbones con Alfonso XII y la constitución de 1876). Había una renovación cada dos años de una parte de los concejales, los cuales tomaban posesión el uno de enero del siguiente año. Hoy nos parece extraño, pero por entonces se celebraba un pleno el primer día del año para la toma de posesión de los nuevos concejales elegidos mes y medio antes, y la elección posterior del nuevo alcalde por mayoría; o simplemente para elaborar la lista de concejales y mayores contribuyentes de la villa en los años en que no había renovación. Hubo excepciones solamente en 1908 y 1920.

En la época de vigencia de este sistema, el pueblo se dividía en 3 ó 4 distritos, de donde se elegían 9 concejales. En 1916 es cuando se amplía a 10. Por ejemplo, en 1920, los distritos eran:
1.- Calles de la Corredera, Bodegones, Granado, Plaza de la Constitución, Puerta del Sol, Oliva, San José y Santa Teresa (4 concejales).
2.- Quevedo, Norte, Fragua, Lope de Vega, Solana, la Fuente, Desengaño, Resurrección, Modelo y Mediodía (3 concejales).
3.- Cristo, Cantarranas, Carmen, Umbría, Buenavista, Felipe Vallarino, Ancha, San Gil y adyacentes (3 concejales).
La ley establecía también que debía constituirse una Junta de vocales asociados, en igual número que los concejales, y elegidos por sorteo entre los contribuyentes de la localidad y por distritos. Su función era básicamente vigilar la correcta ejecución del presupuesto municipal. Sin embargo, esta Junta de asociados dará lugar a un curioso incidente al llegar la dictadura de 1923.
Después del pronunciamiento militar del general Primo de Rivera en septiembre de 1923, se ordena el cese de todos los cargos municipales, para ser sustituidos por los vocales de la Junta de asociados mencionada. De esta forma llega Gregorio Tabasco a la alcaldía el 1 de octubre de dicho año. Sin embargo, la autoridad gubernativa observa importantes defectos de forma en la constitución de la Junta de asociados que se hizo en mayo de 1923 (básicamente no haber seguido determinados trámites, como hacer pública la lista de contribuyentes), y suspende al mes y medio al ayuntamiento constituido. Inmediatamente se elige –por sorteo entre los contribuyentes y por distritos, tal como se hizo anteriormente- una nueva Junta, de la que resulta elegido alcalde Daniel González. Tampoco este ayuntamiento durará mucho. Después de pasados dos meses un grupo de vecinos, seguramente de acuerdo con los concejales y alcalde elegidos, solicita al Delegado Gubernativo del Partido de Cebreros que "se ocupe de dar una nueva dirección al pueblo" alegando incapacidad de los nombrados, entre otras cosas porque "el tiempo que tienen que perder en las sesiones les hace falta para ganar el sustento de su familia". El Delegado procede a designar a un nuevo grupo de concejales, que a su vez eligen como alcalde a Julio Miguel, maestro nacional. Será el único alcalde del siglo que fallecerá, casi 3 años después, ocupando el cargo.
Los sucesivos alcaldes son nombrados por los Gobernadores Civiles, ya que hasta 1979 –e incluyendo el periodo republicano- tenían potestad sobre los gobiernos municipales. Con la proclamación de la II República, se ordena el cese de alcaldes y concejales y toma posesión una Comisión Gestora nombrada por el Gobernador Civil. Posteriormente, se formará el nuevo ayuntamiento con los concejales elegidos. El nuevo alcalde, Luis Alonso, apenas ejercerá como tal los primeros meses, ya que por enfermedad solamente preside un pleno desde enero de 1932 hasta noviembre de 1934.
En octubre de 1934, el gobierno de Alejandro Lerroux, como consecuencia de los acontecimientos de la revolución de Asturias, cesa a los ayuntamientos gobernados por los partidos de izquierda, y se nombra un ayuntamiento interino que elige como alcalde a Fausto Santamaría Tejedor. Después de las elecciones de febrero de 1936, el nuevo gobierno de Manuel Azaña decide reponer en sus cargos a los alcaldes y concejales suspendidos en 1934. Sin embargo, ya no será Luis Alonso quien retome el cargo de alcalde, a pesar de ser el titular. Debido a su enfermedad es Luis Marín quien se convierte en alcalde (lo era de hecho desde 1932 a 1934) hasta que tiene lugar la guerra civil.
Con la entrada de las tropas del ejército del general Mola en octubre de 1936, el jefe de las mismas, (el comandante Tello, dependiente del coronel Rada), como autoridad de hecho, nombra alcalde a Avelino Carvajal y el resto de concejales del ayuntamiento. Será sustituido pocos meses después para de nuevo ser nombrado, también por pocos meses, en 1938.
Desde el final de la guerra civil, y hasta las elecciones democráticas de 1979, los sucesivos alcaldes son nombrados directamente por el Gobernador Civil, independientemente de los concejales. El sistema de elección de concejales se rige desde 1952 por el sistema de tercios determinado por las leyes del régimen de Franco. Este sistema establecía la renovación de una parte de los concejales cada 3 años. De los que eran renovados, un tercio correspondía al sector sindical (básicamente los agricultores y ganaderos afiliados a la Hermandad Sindical del Campo), otro tercio (familiar) elegido por los cabezas de familia de la localidad, y el último tercio elegido por los representantes de entidades económicas, culturales y profesionales. Cuando se producía una renovación de concejales, el alcalde nombraba a los tenientes de alcalde y las comisiones entre ellos. Este sistema se mantendrá en vigor hasta 1974. Los concejales serán ya sustituidos por los elegidos mediante sufragio universal en la elecciones municipales de 1979.
La historia reciente del periodo democrático es conocida por todos. Sin embargo, hay un hecho en la elección de alcalde en El Hoyo de Pinares que ha marcado un precedente en España. En la sesión de elección de alcalde de 1995 fue elegida Marisa Golmar, que por enfermedad no se hallaba presente, ni por tanto podía tomar posesión del cargo. Por acuerdo de los presentes, el concejal de mayor edad, Fausto Santamaría, ostentó la representación del ayuntamiento hasta que la alcaldesa pudo ejercer su cargo. Este caso nunca se había dado antes en la constitución de los ayuntamientos, y ni siquiera estaba por entonces contemplado por la ley y los reglamentos.
Raúl Santamaría Álvarez
RELACIÓN DE ALCALDES DEL SIGLO XX:
  • De 1 de septiembre de 1900 a 1 de enero de 1902: Francisco Fernández Organista
  • De 1 de enero de 1902 a 1 de enero de 1906: Luis Marín Coello
  • De 1 de enero de 1906 a 1 de julio de 1909: Tomás Álvarez García
  • De 1 de julio de 1909 a 1 de enero de 1912: Santos Estévez Galán
  • De 1 de enero de 1912 a 1 de enero de 1916:  Buenaventura Fernanz Martín
  • De 1 de enero de 1916 a 1 de enero de 1918: Mariano de la Fuente Herranz
  • De 1 de enero de 1918 a 1 de abril de 1920: Sebastián Herranz Sánchez
  • De 1 de abril de 1920 a 1 de octubre de 1923: Teodoro Herranz Sánchez
  • De 1 de octubre de 1923 a 19 de noviembre de 1923: Gregorio Tabasco Fernández
  • De 19 de noviembre de 1923 a 29 de enero de 1924: Daniel González Olmos
  • De 29 de enero de 1924 a 10 de diciembre de 1926: Julio Miguel Santamaría
  • De 20 de diciembre de 1926 a 26 de marzo de 1927: Guillermo Marín Bernaldo de Quirós
  • De 26 de marzo de 1927 a 21 de junio de 1930: Mariano Galán Navas
  • De 21 de junio de 1930 a 28 de abril de 1931:  Avelino Carvajal Balboa
  • De 28 de abril de 1931 a 22 de noviembre de 1934: Luis Alonso Bernaldo de Quirós
  • De 22 de noviembre de 1934 a 20 de febrero de 1936: Fausto Santamaría Tejedor
  • De 20 de febrero de 1936 a 11 de octubre de 1936: Luis Marín Bernaldo de Quirós
  • De 11 de octubre de 1936 a 1 de febrero de 1937: Avelino Carvajal Balboa
  • De 1 de febrero de 1937 a 6 de enero de 1938: Paulino Martín Ibáñez
  • De 6 de enero de 1938 a 10 de septiembre de 1938: Avelino Carvajal Balboa
  • De 10 de septiembre de 1938 a 26 de octubre de 1941: Fabriciano Galán Tejedor
  • De 26 de octubre de 1941 a 6 de diciembre de 1946: Félix Estévez Tabasco
  • De 9 de diciembre de 1946 a 11 de julio de 1952: Fabriciano Galán Tejedor
  • De 11 de julio de 1952 a 4 de enero de 1963: Timoteo Gallego Galán
  • De 4 de enero de 1963 a 24 de agosto de 1967: Julián Galán Estévez
  • De 24 de agosto de 1967 a 22 de febrero de 1973: Tomás Golmar Santamaría
  • De 22 de febrero de 1973 a 19 de abril de 1979: Julián Carvajal Luque
  • De 19 de abril de 1979 a 23 de mayo de 1983: Juan Galán Estévez
  • De 23 de mayo de 1983 a 30 de junio de 1987: Félix Alonso Fernández
  • De 30 de junio de 1987 a 15 de junio de 1991: Baltasar Martín García
  • De 15 de junio de 1991 a 17 de junio de 1995: José Navas de la Fuente
  • De 3 de julio de 1995 a 3 de julio de 1999: María Luisa Golmar Martín
  • Desde el  3 de julio de 1999: Fausto Santamaría Estévez
Recopilación: Víctor Martín Fernández

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Fuente | Publicado en el Programa de Fiestas San Miguel 2002.

Ilustración | El Alcalde Timoteo Gallego y el Gobernador Civil José Antonio Vaca de Osma entregan viviendas sociales en los años 50. Fotografía propiedad de Timoteo Gallego, publicada en el libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del Ayer, de Carlos Javier Galán).