Desde hace siglos, nuestro pueblo venera a la Virgen de Navaserrada, cuya imagen se conserva en uno de los retablos laterales de la iglesia de San Miguel Arcángel. Está documentado, por ejemplo, que en el siglo XVII existió una Cofradía de Nuestra Señora de Navaserrada, activa al menos entre los años 1652 y 1698.
La tradición oral -y la advocación parece avalarlo- sostiene que la imagen mariana procedía de la pequeña iglesia existente en Navaserrada, lugar que, durante la Edad Media, no era una zona de El Hoyo como hoy, sino que tenía entidad diferenciada. De hecho, en la Carta de heredad otorgada por el rey Alfonso X el 30 de octubre de 1273, el lindero que se establece transcurre «Valdemoscoso abajo y se desvía al fresno que está al fondo del camino que va de El Hoyo a Navaserrada». Existen también numerosas referencias documentales a este lugar (generalmente escrito como Nabazerrada) en documentos oficiales del siglo XV. Por circunstancias que se desconocen -más allá de narraciones legendarias-, Navaserrada acabó despoblada, sus tierras se integraron en nuestro término municipal y su Virgen se convirtió en patrona de El Hoyo de Pinares.
La romería histórica en honor a Nuestra Señora de Navaserrada tenía lugar el martes después de Semana Santa. Sin embargo, de la ermita únicamente quedaban restos ruinosos, enclavados entre viñedos de titularidad privada, por lo que no era un sitio adecuado para una celebración popular. La imagen de la Virgen solía salir en procesión desde la iglesia hasta la zona de La Perdiguera, como narra Germana de Miguel en su magnífico libro Muregas, que recoge tradiciones orales de nuestro pueblo. Cada familia o grupo de amigos salía a comer y festejar al campo, donde tuviera por costumbre. En esa comida no faltaban tortillas metidas en los típicos panecillos, además de la tradicional limonada.
En el año 1974, el alcalde, Julián Carvajal Luque, propuso a la Corporación Municipal cambiar la fecha, fijándola en un día que no fuera laborable y acercándola al buen tiempo, pues -como consta literalmente en la propuesta- «entrada la primavera el desplazamiento al campo sería más agradable para los vecinos a disfrutar del paisaje, comer las meriendas y esparcirse en los festejos religiosos y profanos, ya que la mayoría de los años no se podía realizar por la inclemencia del tiempo». La propuesta resultó aprobada por unanimidad y se acordó que el alcalde se comunicara con el párroco, que en aquel entonces era D. Julio H. Martín de Ximeno, y se procediera a dar publicidad al acuerdo tanto a los vecinos como a «todos los hijos del pueblo que se hallan ausentes».
Al año siguiente, en abril de 1975, se dio otro paso decisivo: el pleno acordó un nuevo emplazamiento para la Romería, en los prados de El Fresne, de titularidad pública. Allí se trasladaron una parte de los restos de la vieja ermita y otros encontrados en sus alrededores, bajo el impulso de D. Julio y de la Corporación Municipal y con la colaboración del Instituto de Conservación de la Naturaleza (ICONA). Hoy, con casi total seguridad, no se hubiera permitido mover elementos arqueológicos de su ubicación originaria, menos aún sin dejar testimonio gráfico de la disposición que tenían, pero eran otros tiempos.
Eleuterio Fernández, que trabajó en aquel traslado, me contó con todo detalle cómo se numeraron las piedras y se transportaron los distintos elementos, hasta configurar el conjunto que actualmente conocemos en El Fresne. Allí se conservan, entre otros, un arco de medio punto del antiguo templo, que se reconstruyó sobre un armazón de madera preparado por Adolfo Gallego, un púlpito, una pila bautismal, una laja de granito que hace las veces de altar y una estela discoidea que posiblemente tuviera un antiguo uso funerario.
Aquel último domingo de mayo del año 1975 se estrenó, pues, la Romería en su nuevo paraje y ya con la obra de piedra realizada. Por primera vez, la imagen de la Virgen de Navaserrada llegaba, portada a hombros por las mujeres de nuestro pueblo, a las praderas de El Fresne, que desde entonces visita cada año. Allí se ofició la primera misa y se disputaron los juegos infantiles y la cucaña, en una jornada amenizada por dulzainas castellanas. Se convocó también un concurso de carrozas y de caballerías enjaezadas, con premios de hasta 3.000 pesetas, así como otro de baile de jotas, con un premio de 1.000 pesetas a la pareja ganadora. La convocatoria registró una multitudinaria afluencia de vecinos y visitantes, constituyendo un éxito rotundo, que respaldó la nueva fecha y la nueva ubicación elegidas.
El último hito vinculado a la Romería se produjo en el año 2003. La Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, gracias a su ingeniero Eduardo Kropnick, eligió El Hoyo de Pinares para desarrollar una prueba piloto de un sistema de votación por internet. Desde hacía tiempo se venía comentando la posibilidad de cambiar la romería del domingo al sábado, facilitando así un día de descanso posterior y que no tuvieran que irse a media tarde las familias de procedencia hoyanca que acuden ese día pero viven y trabajan en otros lugares. El Ayuntamiento consideró que éste podría ser el objeto de la proyectada consulta popular. El Hoyo de Pinares vivió una jornada histórica y festiva, con presencia de medios de comunicación nacionales y de expertos que vinieron a estudiar in situ la novedosa experiencia. El resultado arrojó una participación del 58,10 % de electores, de los cuales un 59,75 % apoyó cambiarla al sábado, el 38,71 % se mostró a favor de mantenerla el domingo y el 1,64 % votó en blanco. Esta decisión popular no vinculante se trasladó a un acuerdo oficial del pleno y desde entonces la romería quedó establecida en su actual fecha, el último sábado de mayo.
La romería que se ha celebrado en 2024 ha sido, pues, la edición número 50 de las que han tenido lugar en El Fresne. Aquellas decisiones de los años setenta del siglo pasado de fijar la Romería en el mes de mayo y de trasladarla a este paraje fueron un acierto indudable, que dotó de identidad propia a un festejo local, ya consolidado a lo largo de este medio siglo de notoria aceptación y de masiva participación popular.
Carlos Javier Galán
Fuentes consultadas:
• Testimonio oral de D. Eleuterio Fernández y D. Fernando Fernández (a los que agradezco públicamente su ayuda e información).
• Libro de Actas de plenos del Archivo municipal. (Mi agradecimiento a D. Juan Luis Beltrán por su colaboración).
• Programa de Fiestas de San Miguel Arcángel. Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares, septiembre 1975. (Mi agradecimiento a Dª Margarita Fernández por habérmelo facilitado).
• Fichas arqueológicas del Servicio Territorial de Cultura, Turismo y Deporte de Ávila.
• Miguel Martín, Germana. Muregas. Ediciones Cardeñoso y Ayuntamiento de El Hoyo de Pinares, 2018.
• Barrios García Ángel y otros. Documentación del Archivo Municipal de Ávila (1256-1474), volumen I. Institución Gran Duque de Alba, 1988.
• Luis López, Carmelo y otro. Documentación medieval del Asocio de la Extinguida Universidad y Tierra de Ávila, tomos I y II. Institución Gran Duque de Alba, 1990.
• Índices del Archivo Diocesano de Ávila
• Fichas de carteles y programas de festejos conservados en la Biblioteca Nacional
• Archivo personal sobre la votación por internet de marzo de 2003.
___
Fuente: Publicado en el Programa de Fiestas San Miguel, septiembre 2024.
Ilustraciones: fotografías de la primera Romería en El Fresne realizadas en mayo de 1975 por Jacinto Herrero y cedidas para la exposición y libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del ayer, de Carlos Javier Galán.





