Mostrando entradas con la etiqueta Folklore musical de El Hoyo de Pinares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Folklore musical de El Hoyo de Pinares. Mostrar todas las entradas
Segunda parte de una historia de hace 60/70 años sobre la música, las gentes y las tradiciones de nuestro pueblo
El año pasado, publiqué en el libro de fiestas un artículo sobre la música, las gentes y las tradiciones de nuestro pueblo.
Durante este año he seguido investigando, y en este nuevo artículo adelanto otras canciones y partituras del año 1959, que he conseguido rescatar de los antiguos archivos del C.S.I.C. (Centro Superior de Investigaciones Científicas).
La intención es poder publicarlas todas algún día, bajo el patrocinio de nuestro Ayuntamiento, en un libro sobre la historia, las tradiciones y el folclore de nuestro pueblo, y así quedarán para siempre a disposición de todos.
Para los que no me recuerden, me llamo Jorge Margüenda. Mi madre era Basilisa la Pachina y mi abuelo Venancio Cano. Estoy casado con Chari Ventura, hija de Tío Juanito Panadero y de Tía Crece. Tengo 66 años, fui profesor universitario y ahora estoy jubilado.
Además este año tendré el gran honor de ser el Pregonero de las Fiestas de San Miguel. Mi más profundo agradecimiento al Alcalde y a toda la Corporación Municipal. Muchas gracias.
BREVE RESUMEN DE CÓMO SE HIZO LA INVESTIGACIÓN, HACE 60/70 AÑOS
Los hechos se produjeron entre los años 1949 y 1959.
A partir del verano de 1949, llegaron a El Hoyo de Pinares un grupo de investigadores del Fondo de Música Tradicional Española. Actuaban por encargo del C.S.I.C. (Centro Superior de Investigaciones Científicas) y pidieron a algunos vecinos (les llamaron informantes), que les ayudasen a recopilar partituras, historias y anécdotas, de canciones relacionadas con las tradiciones de nuestro pueblo.
En total se recopilaron 19 partituras manuscritas, cada una con su explicación musical, sus historias y sus anécdotas. Estoy trabajándolas una a una, para recuperar las 19.
Los informantes fueron 9 vecinos de El Hoyo (padres y abuelos de muchos de nosotros), a los que hicieron una ficha personal, que también estoy recopilando y que iré publicando.
Es un hallazgo muy interesante, porque saca a la luz canciones, anécdotas e historias, que cantaban, vivían y contaban las gentes de nuestro pueblo hace 60/70 años, y que, en algunos casos, han caído en el olvido.
Os podéis imaginar la emoción que me causó encontrar estos archivos, que dan cuenta de la música, de la cultura y de las tradiciones de aquellos tiempos.
Uno de los informantes que colaboraron con el C.S.I.C., fue Alipio García León. También conocido como García del Hoyo.
Es nuestro don Alipio, el que fue practicante del pueblo durante tantísimos años. Este es mi humilde homenaje.
¿Quién no recuerda sus cuidados... y sus agujas? ¿Y el infernillo aquel, cuyas burbujas al cocer eran el preludio del terrible pinchazo? ¿Y esos cachetitos cariñosos en la zona sensible? ¿Y el “tranquilo que hoy te pincho sin aguja” y luego... zas? Gran banderillero don Alipio.
Ahora en serio. Fue una gran persona. El ángel de la guarda de varias generaciones. Siempre dispuesto, siempre atento, siempre amable. Además era un hombre inteligente, lúcido, culto y un gran amante de la música.
A lo largo de los años, don Alipio siguió demostrando su amor por la música, interpretando durante toda su vida piezas de nuestro folklore con guitarra y laúd. Y, de hecho, casi treinta años después de aquellas partituras, se convirtió en un pilar fundamental en la creación de la Escuela Municipal de Música, que impulsó con la fundación de la Asociación, mediante la que se financió la Escuela, y de la cual fue su Secretario durante los primeros años.
Bien. Pues nuestro don Alipio, en agosto de 1959 ayudó a recopilar las partituras de tres canciones que, por aquel entonces se cantaban en El Hoyo, y que iban dedicadas especialmente a las celebraciones de los quintos.
En este articulo van sus tres partituras recopiladas y que figuran en los archivos del C.S.I.C. como específicas de nuestro pueblo.
En las notas de los investigadores, consta que incluso don Alipio, junto con otras personas, llegó a cantar las canciones acompañado de violín, guitarra, laúd, bandurria y percusión.
Como curiosidad, las fichas describen la percusión como: “castañuelas, almirez, una especie de tabla hecha con huesos, zambomba, y una botella con salientes tocada con una cuchara”.
Seguro que, sesenta años después, a todos nos sigue sonando esa descripción.
Esto es lo que dice la ficha de don Alipio hecha en 1959 (resumen):
“Edad: 51 años. Condición Social: Practicante de medicina.
Lugar de nacimiento y residencia: El Hoyo de Pinares.
¿Ha visitado o residido en ciudades importantes?: Madrid, Ávila y Valladolid.
¿De quién aprendió las canciones del informe?: de los quintos de El Hoyo de Pinares, en su juventud.
Fecha: 14 de Agosto de 1959”.
Además de la ficha del propio don Alipio, en este artículo se incluyen las tres canciones que aportó.
Son: Éste es el Ayuntamiento, Las madres son las que lloran y En medio del puente estoy.
Como decía, todas están relacionadas con las celebraciones de los quintos y de la vaquilla, de hace 60 años.
Es importante que, para entender las partituras, las historias que se cuentan, las anécdotas y las descripciones de las fichas, intentemos situarnos en la mentalidad de aquellos años.
FICHA DE LA CANCIÓN ÉSTE ES EL AYUNTAMIENTO
- Primeras estrofas:
“Este es el Ayuntamiento,
el Ayuntamiento es este,
donde tenemos que ver
nuestra buena o mala suerte.
Qué bien parece un buen mozo,
a la puerta del cuartel,
con un cigarro en la boca,
esperando al coronel”.
- Clave de SOL. Nota musical inicial: SOL.
-Fecha de la recogida: 14 de agosto de 1959.
-Observaciones:
”Se sigue usando por la quinta anterior a la del año en que ingresan en el Ejército. El tres de Mayo celebraban los nuevos quintos la primera reunión.
En un carro de bueyes, traían del campo un gigantesco pino, donado por el Ayuntamiento, que exhibían por las calles del pueblo. Luego lo colocaban, verticalmente, al lado de la torre de la iglesia. El carro era empujado por ellos.
Pasada la fiesta, desmontaban el pino cuya madera se subastaba públicamente. Con su producto organizaban una merienda. Actualmente, en la noche del 31 de Diciembre y madrugada del uno de Enero, realizan una ronda que es repetida el día de San Sebastián (20 de Enero) en cuyo día exhiben una vaquilla, consistente en una tabla con cornamenta, cencerro y cola. Dicha tabla es adornada con flores de papel de varios colores y forrada con un saco.
La 'vaquilla' es llevada por uno de los quintos. Otro hace de vaquero. Para la 'muerte' de la 'vaquilla' disparan un cohete, regando el 'cadáver' con vino, simulando la sangre. El vaquero lleva unos zahones, abarcas, una porra grande y un típico sombrero de fieltro, negro, y chaquetilla corta. Su misión es frenar el arrebato de la 'res' que tiene el prurito de embestir a los transeúntes.
Van casa por casa recabando lo que llaman 'multa' por haber 'asustado' o 'desmandado' a la 'vaquilla'.
El producto de estas donaciones lo destinan para una merienda.
Después de la merienda se efectúa la lidia de la 'vaquilla' (en parodia, claro es) en la plaza del Ayuntamiento. Intervienen sólo los quintos. Los 'picadores' montan burros.
El informante la aprendió, siendo niño, de oírla a los quintos del pueblo”.
Esta partitura es muy curiosa, porque habla de un puente antiguo que ya no existe, y que unía dos barrios del pueblo, separados por una depresión. El puente fue derribado cuando se urbanizó esa parte de nuestro pueblo, sobre los años 50.
- Primeras estrofas:
“En medio del puente estoy,
y a ninguno tengo miedo,
vengan uno, vengan dos,
vengan tres y a cuatro espero.
Ya se van los quintos madres,
ya se va mi corazón,
ya se van los que tiraban
chinitas a mi balcón”.
- Clave de SOL. Nota musical inicial: SOL. Allegretto.
- Género: Canción de quintos.
- Fecha de la recogida: 14 de agosto de 1959.
-Observaciones:
”Sobre los quintos, los mismos datos y circunstancias de la canción anterior.
El puente del que habla la primera copla, ya no existe, consecuencia de unas obras de urbanización, que en la villa realizaron recientemente.
El puente, estrecho, sobre un arroyo encauzado y cubierto, era el único enlace de los dos barrios a ambos lados de la depresión””.
En esta canción las madres y las novias expresan su sentimiento por la marcha de sus hijos y sus novios a la guerra o a la mili.
Cantan una estrofa las madres y otra las novias. Las madres intentan reflejar que ellas son las que lloran, mientras que las novias los olvidan pronto. Por el contrario, las novias dicen que les esperarán. En cada estrofa, unas replican a las otras.
- Primeras estrofas:
“Las madres son las que lloran,
que las novias no lo sienten,
se van con otros chavales,
se ríen y se divierten.
Pobrecitas madres,
cuanto llorarán,
al ver que sus hijos,
a la guerra van.
Ni me lavo, ni me peino,
ni me pongo la mantilla,
hasta que vuelva mi novio,
de la guerra de Melilla”.
- Clave de SOL. Nota musical inicial: LA. Allegro.
- Género: Canción de quintos.
- Fecha de la recogida: 14 de agosto de 1959.
-Observaciones:
"Sobre los quintos, los mismos datos y circunstancias de la canción anterior”.
CONCLUSIÓN Y COMPROMISO
Espero que os haya gustado este “viaje” musical a los tiempos de nuestros antepasados. Música y tradiciones de El Hoyo, en estado puro.
Seguiré trabajando para rescatar todas las canciones y perfiles, y para ayudar a incorporarlas a un futuro libro sobre la historia, las tradiciones y el folclore de nuestro pueblo, que va a promocionar nuestro Ayuntamiento, con el fin de que queden incorporadas para siempre a nuestra historia.
Os deseo a todos felices y divertidas Fiestas de San Miguel 2019.
Nos vemos el próximo día 26 en el Pregón.
Un fuerte abrazo, paisanos, y muchas gracias por vuestra atención.
Jorge Margüenda
___
Fuente | Publicado en el Programa de Fiestas San Miguel, septiembre 2019.
Ilustraciones | Fotografía de ronda, del libro El Hoyo de Pinares: imágenes del ayer, de Carlos Javier Galán; fotografías de don Alipio, cedidas por su familia; partituras y fichas del Archivo Fondo de Música Tradicional del Instituto Milá y Fontanals-CSIC.
Una curiosa historia de hace 70 años sobre la música, las gentes y las tradiciones de nuestro pueblo
QUIÉN SOY
Como muchos no me conocéis, me presento. Me llamo Jorge Margüenda. Mi madre era Basilisa la Pachina y mi abuelo Venancio Cano. Estoy casado con Chari Ventura, hija de Juanito Panadero y de la Tía Crece. Nací en Madrid, hace 65 años, casi por accidente. Al parecer iba a ser un parto difícil (siempre he sido muy cabezón) y Antonio El Chocolate, que era el taxista de cabecera en aquellos años, tuvo que llevar a mi madre en su taxi a parir a Madrid, de donde era mi padre. Por cierto, aprovecho para hacer un pequeño homenaje a Antonio El Chocolate. Él y su taxi han salvado muchas vidas en El Hoyo, entre ellas, seguramente, la de mi madre y la mía.
He vivido durante muchos años en la calle del Pez, nº 50, por debajo de la fábrica de hielo La Revoltosa y del Bar Club. De aquella época y de los amigos y vecinos de aquella calle, guardo muy buenos recuerdos. Espero que ya me “ubiquéis”…. más o menos.
CÓMO ME ENCONTRÉ CON ESTA HISTORIA
Esta historia es sobre la música popular y sobre las gentes y las costumbres de nuestro pueblo, que sucedió entre los años 1.949 y 1.959, hace casi 70 años.
Resulta que me he jubilado hace cuatro años. Como fui profesor universitario de la Complutense madrileña, tengo abiertas las puertas de muchas hemerotecas, archivos y bibliotecas. Además, canto en una coral, y me gusta investigar sobre música y partituras antiguas, muchas de ellas perdidas en el tiempo, para “resucitarlas” y luego poder cantarlas.
Mis amigos me llaman “ratón de biblioteca”. Yo digo que son manías de jubilado que no sabe parar quieto.
Siempre que entro en cualquier archivo, después de investigar aquello que busco, pongo Hoyo de Pinares, y a veces saltan cosas como esta.
Este trabajo está relacionado con la música, la gente y las tradiciones de El Hoyo.
Los hechos se produjeron hace unos 70 años y me ha parecido muy interesante, porque saca a la luz canciones, anécdotas e historias, que se cantaban, se vivían y se contaban en nuestro pueblo y que, en algunos casos, han caído en el olvido.
Forman parte de nuestro acervo cultural, de nuestras costumbres, de nuestras fiestas, de nuestras vidas y de la de nuestros padres y abuelos, y han sido contadas y cantadas por personas que formaron parte de nuestras familias, y que fueron vecinos y amigos de nuestros antepasados, en nuestro pueblo. Muchas de ellas se siguen cantando, pero otras se han perdido en el tiempo.
Resulta que, a partir del verano de 1949, llegaron a El Hoyo de Pinares un grupo de investigadores de música tradicional y antigua, y pidieron a algunos vecinos (les llamaron “informantes”), que les ayudasen a recopilar partituras, historias y anécdotas, de canciones relacionadas con las tradiciones de nuestro pueblo.
Los informantes que se prestaron a ayudar, y que conocían y cantaban aquellas canciones, fueron: Claudina Pascual Ayuso, Carmen Gallego Galán, Ángela Fernández Herraz, Hermenegildo Martín Borro, Fidela Gallego León, María Navas Álvarez, Eusebia Fernández Hernández, Alipio García León, y Eugenio Hernández Hernández.
Si intentáis recordarles, pensad que estamos hablando de los años de 1949 a 1959.
Cada uno aportó lo que mejor conocía y cantó sus canciones, y contó sus historias y anécdotas, que los investigadores anotaron y archivaron. En algunas notas consta que, algunos de ellos, incluso llegaron a cantar las canciones a los investigadores, acompañándose de violín, guitarra, laúd, bandurria y percusión. Como curiosidad, las fichas describen la percusión como: castañuelas, almirez, una especie de tabla hecha con huesos, zambomba, y una botella con salientes tocada con una cuchara.
Todo esto se recoge, por ejemplo, en alguna de las aportaciones de Alipio García León, sí, nuestro don Alipio, el que fue practicante del pueblo durante varias generaciones. También mi humilde homenaje. ¿Quién no recuerda sus cuidados…. y sus agujas? Ahora estoy trabajando en su ficha y en sus canciones, ya que fue otro de los informantes.
En total se recopilaron 19 partituras manuscritas, cada una con su explicación musical, sus historias y sus anécdotas. Estoy trabajándolas una a una, para recuperar las 19.
Además de recopilar las 19 partituras, los investigadores hicieron una ficha de cada informante, que también estoy recuperando.
QUIÉN LO LLEVÓ A CABO
Todo aquel trabajo de investigación se llamó Fondo de Música Tradicional Española, y lo hizo la Institución Milá y Fontanals, de Barcelona, por encargo del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas).
Se hizo por todos los pueblos de España, entre los años 1949 y 1.959 y el investigador que se ocupó de la llamada Zona de Pinares-Ávila, se llamó don Bonifacio Gil García (1898-1964), que fue quien nos visitó y habló con los llamados informantes.
Todo aquel curioso e histórico trabajo, quedó recopilado en unos antiguos archivos del propio CSIC, a los que he tenido acceso. Menudo hallazgo.
Recuerdo que me temblaban las manos cuando empecé a abrir los archivos, y ni os cuento cuando, con mi guitarra, comencé a entonar alguna de estas canciones, y a mi mujer se le iluminaba la cara recordándolas. ¡Ésa la cantaba mi padre! ¡Esa otra los mozos por la vaquilla! ¡Aquélla cuando rondaban a la novia antes de la boda! etc.
LAS CANCIONES
En total se recopilaron 19 partituras manuscritas, cada una con su explicación musical: tiempo, tono, ritmo, nota, etc. y también con sus datos, fechas, historias y anécdotas. ¿Cuándo se usan? ¿Por qué? ¿Quién las canta? ¿En qué eventos? ¿Cómo se han ido trasmitiendo?, etc.
Estas 19 canciones, se cantaban en nuestro pueblo por los mozos y mozas, las peñas, los quintos, los enterradores, las rondallas, en bodas y vísperas, fiestas de la Vaquilla, por Carnaval, por Navidad, Fin de Año y Año Nuevo, para pedir la lluvia en épocas de sequía, por San Miguel, cuando se iban los mozos a la mili, por la Cruz de Mayo, por San Sebastián, cuando rondaban a las mozas, etc. etc.
Las canciones son: Asómate a esa ventana, Canción de Bodas, Buena sea mi llegada, Carnavales, Carnavales, Canción de Quintos y Fiesta de la Vaquilla, Desde la arada, Duérmete Niño Chiquito, El Alao o Alalao, El Niño Perdido, En medio del puente estoy, Éste es el Ayuntamiento, Herodes tiene un bolsillo, Niño Chiquitín, gloria de Mamá, La Jota de La Calle del Remolino, La Jota de El Hoyo de Pinares, La Princesa Santa, Las Madres son las que lloran, Seguidillas y Virgen de Navaserrada.
Como muestra del trabajo que estoy realizando, incluyo en este articulo las partituras manuscritas de dos canciones: Virgen de Navaserrada y Jota de La Calle del Remolino, y las fichas de sus informantes.
VIRGEN DE NAVASERADA
La entrevista se realizó el 14 de Agosto de 1959.
La informante fue Fidela Gallego León, de 44 años, es decir, nacida en 1915, en Hoyo de Pinares y de condición social del campo. Fidela vivió durante muchísimos años en una casa de La Corredera de San Miguel.
Escribe el investigador: "Cuenta la muchacha que aprendió la canción de las mujeres mayores y de los fieles".
La canción es una rogativa que nuestros antepasados cantaban en los años cincuenta, en tiempos de sequía, pidiendo a la Virgen de Navaserrada que lloviese, mientras la sacaban en procesión por las calles y por las afueras del pueblo.
La canción, en ritmo “muy moderado”, dice así: “Virgen de Navaserrada, tú que tienes el poder, quita el candado a las nubes para que empiece a llover. Virgen de Navaserrada, por Patrona te tenemos, y en nuestras necesidades, a vos madre “recurremos”. Las nubes están cargadas, para empezar a llover, y nada más necesitan, que tú las des el poder. ¿Quién es aquel Gran Señor, con el hábito encarnado? El Sagrado Corazón, que nos va regar los praos. Etc. etc. Y entre copla y copla el pueblo respondía con este estribillo: Agua señora, agua María, pues este pueblo, en ti confía.”
La entrevista se realizó el 17 de Julio de 1949. Las fotos 6 a 8 corresponden a la partitura de la canción. La informante fue Carmen Gallego Galán, de 27 años de edad, es decir, nacida en 1922, en Hoyo de Pinares y de condición social esposa de un maestro nacional.
La entrevista se realizó en la villa de Mombeltrán, porque la informante estaba casada con un maestro nacional destinado en dicha villa. Escribe el investigador: "Cuenta la muchacha que aprendió la canción de los quintos, y de otras muchachas del mismo pueblo (El Hoyo de Pinares), cuando era niña recitadora”.
El maestro nacional que estaba destinado en Mombeltran, al que se refiere el redactor, es Don Pedro Pérez Poveda, que más tarde volvió a la escuela de El Hoyo, ejerció en nuestro pueblo durante muchos años, y educó a varias generaciones de hoyancos.
Carmen Gallego Galán, la informante, era la hermana de Timoteo (ex alcalde) y de Antonio (Caja de Ahorros), entre otros. Solo recordar que la entrevista y la ficha se hicieron el 17 de Julio de 1949, hace casi 70 años.
Esta canción la cantaban las mujeres en las bodas. La ficha del archivo dice textualmente: "La cantan en Hoyo de Pinares las mujeres en las bodas, a continuación de la jota que cantan los hombres, haciendo el mismo recorrido. Se usa en la víspera de las bodas de Hoyo de Pinares, y es acompañada con almireces cuyo ritmo no recuerda. Como nota típica, antes del banquete de la boda que tiene lugar en casa del novio y celebrado al medio día, salen hombres y mozos con el novio y el padrino con bandurrias y guitarras recorriendo un itinerario que siempre es el mismo. Hacen paradas en sitios determinados donde cantan y tocan jotas y beben vino que ellos mismos portan. Al llegar a la casa del novio se les unen las mujeres más la novia y la madrina. Vuelven a hacer el mismo recorrido con idénticas paradas donde cantan las mujeres agarradas de los brazos formando corro. Mientras, el novio, el padrino y 'escuderos' (son familiares y amigos de los novios que provistos de mandil sirven en el banquete del día de la boda), reparten vino y tabaco a todos los que presencian este festejo. Terminando el recorrido van a casa del novio donde tiene lugar el banquete antes aludido en el que sirven los mencionados 'escuderos' ".
La canción, en tono y ritmo de jota, dice así: “La calle del remolino, esta es la calle del aire, la calle del remolino, donde se remolinean, tus amores con los míos, tus amores con los míos, esta es la calle del aire” etc.
CONCLUSIÓN Y DESEO
En la actualidad, sigo trabajando y editando todos esos archivos que, en ocasiones, están en malas condiciones y no se pueden leer fácilmente, y por ello tengo que reproducirlos, copiando el texto a mano en mi ordenador. Es un trabajo largo, pero apasionante y muy gratificante.
Cuando acabe el trabajo, tendré la ficha completa de cada informante y de las 19 partituras manuscritas, incluyendo tono musical, tiempo, letra, ritmo, e instrumento de acompañamiento, y cada una con su historia y sus anécdotas.
Mi objetivo, casi mi sueño, es poder entregar una copia completa de mi trabajo a nuestro Ayuntamiento y, si fuera posible, intentar que alguno de los grupos musicales de nuestro pueblo, rescatasen e incorporasen a su repertorio, alguna de las canciones que hayan quedado en el olvido. Ojala.
Espero que paséis unas bonitas y divertidas Fiestas de San Miguel 2018 y estoy seguro que cantareis algunas de las canciones recogidas en este artículo.
Un fuerte abrazo, paisanos.
Jorge Margüenda
__
Fuente | Publicado en el Programa de Fiestas San Miguel, septiembre 2018.
Boda en rondas
Hay que venir a parar a un pueblecito de Avila para observar una boda cantada y pregonada a los cuatro vientos, en rondas con estaciones que no son precisamente las de un vía crucis, pues la cruz del matrimonio es, naturalmente, florida.
Quince horas de boda, ceremonia, desayuno, rondas de hombres y de mujeres, comida, cena, baile... ¡Buen programa! Pero la Ronda es el corazón de la boda, y se celebra luego la misa, transcurrido el desayuno, donde el novio y la novia obsequian a los comensales con unos roscos (generalmente dos) para llevar a casa, costumbre muy original, por cierto.
Pero, a pesar del largo, larguísimo metraje, sabe a poco la boda (claro que me refiero al invitado, a los novios les sabrá a menos), pues es de una belleza singular. Bajo un sol que no envidia a los de Andalucía, las chicas forman un trenzado de brazos, y cantan una jota, dulce, triste, con ondulaciones, que recuerda las leves elevaciones del terreno que guardan el pueblo.
Y cantan al amor, la boda, el piropo a la mujer del pueblo; me han asegurado, incluso, que estas canciones son consejeras de los recién casados, y que cada rincón, calle o plaza tienen su elogio... Porque en cada plaza o calle se detiene la Ronda, y las mujeres, cogidas del brazo, bailan la canción, como el cargador del paso sevillano baila su Imagen. ¡Extraño paralelismo de una Andalucía y un pueblo serrano de Ávila!
Chiquita y bonita llaman a la novia, porque ¿qué mejor cosa se puede decir de una mujer? Diminutivo de chica, chiquita, pero bonita, sin diminutivo ni aumentativo. Así pudiera llamarse y se llama una mujer de acá; pero hay ojos en este pueblo que son sin duda de exportación o importación, y cuyo milagro no me explico... Estos ojos han venido o fueron a parar a Granada, Córdoba o Almería; pero, si quiero buscar entronques, no encuentro otros que los de esta provincia, singular en todo.
Eres chiquita y bonita,
como grano de cebada,
lo que tienes de chiquita
lo tienes de resalada...
¡Coincidencia singular de la canción de este pueblo con Andalucía! He recorrido toda España a través de sus canciones, pero esta finura espiritual de acá no se da más que en Andalucía... Y, aún más, los taconeos del bailaor flamenco que subrayan una actitud de la danza, se sustituye por un balanceo más pronunciado de las muchachas de la Ronda, antes de poner fin a la canción:
En esta calle que estamos
tiran agua y salen rosas
y por eso la llamamos
la calle de las hermosas.
La hermosura es una palabra muy andaluza. Por eso, las que cantan en la Ronda llevan flores en el pelo y en el vestido, y se dice que antes usaban Mantones de Manila.
La Ronda a su paso lleva vino, cigarrillos e incluso puros, que suelen dar en la plazuela de la Corredera. Estos Reyes Magos de la ilusión, que nos obsequian con alcohol o humo, llevan el nombre típico y feudal de escuderos. Aquí hay buen vasallo para mejor señor, como reza el dicho castellano, porque el señor es el vínculo del amor santificado. Y venimos a parar a un nombre medieval y castellano, ciertamente: ¡escudero! Su armadura es el delantal blanco, confeccionado por sus propias novias, que cubre el traje dominguero... Su arma, la escudilla, y su misión, servir en las comidas de boda de los amigos.
Todo es aquí delicadeza, a pesar del violín que toca solo, de la guitarra triste, y de aquellas castañuelas que rascan huesos de oveja, preparados. ¡La castañuela nacida para el tablado andaluz, que rasca huesos de animal, aunque sea la oveja! Las castañuelas, que siempre acariciaron manos de mujer o huesos viriles del bailaor...
¡Qué interesante es el preludio de una boda, aquí, en este rincón, donde todo es charla, mitad castellana, mitad andaluza! Hay una expresión de este pueblo que nos da la medida de lo que es aquí la charla, pues se dice que la leña de los pinos, resinosas, al crepitar en el fuego, tiene su conversación...
También charlan los novios la noche anterior a la boda, dialogan con el pueblo. Van de puerta en puerta y dicen:
- Vengo a decirles que mañana me caso. Si tienen el gusto de acompañarme, lo estimaré mucho.
- Muchas gracias, que sea para bien y para muchos años.
- Gracias y que vea usted a sus hijos en el mismo estado.
Conversación y algo más: la víspera, baile espontáneo en casa de cualquier amigo del novio o de la novia. Y aquí la música es vocal, el que baila se acompaña con la boca y, algún que otro filarmónico o sibarita, con el almirez. ¡Lírico menester del almirez, utilizado siempre para machacar el alimento, tocando a vísperas de boda!
Aires de almirez, rascar de castañuelas...
Ésta es la calle del aire,
la calle del remolino..
Aire, sí, aire serrano..., primavera infinita... Y cintura de mujer, como un pino que nace...
Por esta calle que vamos
dicen que no hay hermosura,
hay una dama que tiene
cuatro dedos de cintura
¡Boda en Hoyo de Pinares! ¡Es posible tanta belleza...! De los ocho Soles andaluces, ¿cuál hace guardia entre tus frondosos pinos?
Carlos Martel (*)
____
(*) Carlos Martel y Viniegra. General de Intendencia de la Armada, poeta y escritor. Autor, entre otros, de los libros Patrulleros y minadores (1942), El alférez provisional (1950), Fiesta brava (1956), Sonetos alrededor de Platero y yo (1970), Así es Andalucía y su Duende (1973), Soliloquios, rimas y madrigales (1977) y Añoranzas, Dolor y Alegría, ¿por qué? (1978) y coautor de Estelas gloriosas de la escuadra azul (1937), Proa a España (1938) y Manuel de Falla, su vida íntima (1966). Nacido en Cádiz en 1898, veraneó en El Hoyo de Pinares hace algunas décadas. Aquí presenció una boda tradicional, que le llamó poderosamente la atención. Cautivado por nuestro pueblo y su folklore, reflejó en esta magnífica crónica lírica -las líneas más hermosas que posiblemente se han escrito sobre nuestra ronda de bodas- su grata impresión, comparándola elogiosamente con su Andalucía natal.
Fuente | Reproducido en el Programa de Fiestas San Miguel 1979
Fuente | Reproducido en el Programa de Fiestas San Miguel 1979
Ilustraciones | La primera imagen corresponde a la ronda de la boda de José Gómez y Rosa Galán. La segunda es una ronda de bodas de los años 50, fotografía propiedad de Sebastián Gallego. La tercera son los escuderos de la boda de Galo Santamaría, fotografía propiedad de Alberto Organista. Todas ellas publicadas en el libro El Hoyo de Pinares: Imágenes del Ayer, de Carlos Javier Galán.

Himno a la Virgen de Navaserrada
¡Oh, Virgen de Navaserrada,
Reina y Madre
Reina y Madre
del pueblo que aquí ves!
Muéstranos a Jesús vivo y glorioso,
que herencia nuestra es,
que herencia nuestra es.
Reina El Hoyo te llama de sus tierras
y tu dulzura y tu amor implora,
su vida cuando dice que te quiere
y su esperanza cuando gime y llora.
¡Oh, Virgen de Navaserrada,
Reina y Madre
del pueblo que aquí ves!
Muéstranos a Jesús vivo y glorioso,
que herencia nuestra es,
que herencia nuestra es.
____
Himno a la Virgen de Navaserrada, en cuyo honor celebra El Hoyo de Pinares su Romería (originariamente martes de Pascua, trasladada en los años setenta al último domingo de mayo y, en 2003, al último sábado de mayo).
Ilustración | Virgen de Navaserrada, fotografía de Carlos Javier Galán.

Estaba al pie de la cruz
la Madre más amorosa,
afligida y dolorosa,
viendo pendiente a Jesús.
Y su alma contristada
por ver morir a su Hijo,
con un dolor tan prolijo
traspasó cruel espada.
¡Oh, qué triste y afligida
en aquella fatal hora
se halló la dulce Señora,
Madre de Dios escogida!
Y cuando consideraba
las penas del Hijo amado,
en el madero clavado,
¡qué angustia experimentaba!
¿Cuál será el alma inhumana
que no vierta amargo llanto,
al ver en suplicio tanto
a la Reina soberana?
Tiene el corazón de acero
quien no pueda enternecerse
viendo a tal Madre dolerse
de la aflicción del Cordero.
Con insufribles dolores
vio a Jesús atormentado
y cruelmente azotado
por salvar los pecadores.
Vio a su Hijo muy amado,
desolado y moribundo,
para partir de este mundo
dar su espíritu sagrado.
¡Oh Madre, fuente de amor,
haced, pues que os quiero tanto,
que os acompañe en el llanto
y sienta vuestro dolor!
Haced que mi pecho fiel
arda en el amor divino
de nuestro Hijo peregrino
y que se complazca en él.
Madre de consolación,
también te suplico que hagas
que sus santísimas llagas
me sellen el corazón.
Y, ya que por mi pecado
tanto se dignó sufrir,
hacedme también sentir
las penas que le he causado.
Permitid, Virgen querida,
Madre de los pecadores,
que llore yo sus dolores
mientras me dure la vida.
En vuestra aflicción y llanto,
¡oh, dulce Señora mía!
quiero haceros compañía
al pie del madero santo.
No me neguéis, Virgen pura,
que por Cristo yo padezca,
y probar por Vos merezca
el cáliz de su amargura.
Que la memoria ejercite
en su muerte y su pasión
y, con toda devoción,
sus santas llagas medite.
Que con ellas traspasado
me vea yo por su amor
lleno de pena y dolor,
por su cruz embriagado.
En él sea yo encendido,
exento de todo vicio
y en el día de mi juicio
por Vos, Virgen, defendido.
Haced que en aquel momento
me ampare la Santa Cruz
con que Cristo, nuestra luz,
con su gracia me dé aliento.
Alcanzadme la victoria
en la hora de mi muerte
y haced que sea mi suerte
del Paraíso la gloria.
____
Canto tradicional de la Procesión de la Soledad en Viernes Santo en El Hoyo de Pinares. Se trata de una versión libre en castellano del poema latino Stabat Mater.
Ilustración | Virgen Dolorosa, fotografía de Carlos Javier Galán.

Suscribirse a:
Entradas (Atom)



.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)


..jpg)

.jpg)







